domingo, 29 de noviembre de 2009
Catedra Libre Jose Marti Vol. 5.0
lunes, 16 de noviembre de 2009
Catedra libre José Martí II Vol. 3.0

miércoles, 11 de noviembre de 2009
Catedra Libre Jose Marti II Vol. 2.0
Gioconda Belli encarna esos dos discursos. Buena parte de su vida es un discurrir por el terreno de lo indecible del amor, amor representado en su histórica participación en las luchas por recuperar la dignidad de su pueblo, amor significado en toda una historia dedicada a la escritura con la capacidad que no muchos poseen de poner en palabras lo inteligible que resiste y persiste en su prolífica trayectoria literaria.
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La aparición del género como categoría de la subordinación, remite a una construcción que hace del conglomerado de lo social, lo cultural, lo biológico y lo psíquico, un entramado de dimensiones que permitieron visualizar el lugar de los grupos subalternos. En este caso, e inicialmente, pero no solo de ellas, de las mujeres.
La categoría de género en tanto refiere a un sofisticado modo de la opresión surge como un intento de reinstalar la realidad de las mujeres en los saberes de la emancipación. Por otro lado, remite, como supuesto básico subyacente, a la dimensión de la sexualidad, constitutivo de la condición humana. Por ello el género trasciende una problemática solo de mujeres. Refiere a la relación naturaleza/cultura, emoción/razón, debilidad/fuerza.
Sin embargo, también al interior de las teorizaciónes del género se reprodujeron la lógica de la opresión/emancipación. De una problemática exclusiva de mujeres a una performance donde es posible una construcción de identidad genérica diferencial, largo tiempo transcurrió en el pensar y el accionar político de las propias mujeres.
VERÓNICA LÍA ZALLOCCHI
Graciela Hierro
En este marco general, nos proponemos dar cuenta de algunos aspectos del diálogo fluido que se entabló entre la antropología, el feminismo y el marxismo, intentando problematizar los debates –ya clásicos– relativos al carácter universal o particular del fenómeno de la desigualdad, y atendiendo especialmente a los vínculos existentes entre las relaciones de poder entre los sexos y el sistema capitalista, a partir de la construcción de conceptos tales como género y patriarcado.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Catedra Libre Jose Marti II Vol. 1.0

1) Entrevista a Eduardo Lucita
Prefiero ubicar tu pregunta en los años ’60 pues para mí es en esa década donde se constituyen los presupuestos teórico/político/sociales que confluyen y culminan en los ’70, en un proceso que fue mundial y lógicamente también regional. Y donde la impronta de la Revolución Cubana tuvo mucho que ver en la revalorización, que aquella generación hizo del ideal de transformación radical de nuestras sociedades.
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2) ¿Qué alternativa socialista para el nuevo Siglo?
Digo esto no solo por las persecuciones, torturas, desapariciones, asesinatos y exilios –externo e interno- que, conviene recordarlo, aún nos pesan, sino también porque los profundos cambios que se introdujeron desde entonces en el sistema mundial y también en nuestro país concluyeron poniendo entre paréntesis el ideal revolucionario, cuestionando la perspectiva socialista alcanzando también las propias bases teóricas del marxismo.
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3) Dilema VIII: El poder popular
Este fenómeno se escapó en la breve historia de la revolución bolivariana. Chávez potenció al comienzo el desarrollo del poder popular, luego, desde 2004, se acentuó la tendencia a controlarlo y estatizarlo. A esta altura es cuesta arriba cortarlo, aunque se lo llegara a plantear el gobierno y el sector más conservador y bonapartista del régimen.
Bajate la bibliografía completa para el primer encuentro haciendo click acá
lunes, 2 de noviembre de 2009
Catedra Libre José Martí II
Así, la crítica no consiste en la aplicación mecánica de una serie de verdades algebraicas a las diferentes coyunturas en que estamos insertos. Ella supone un riguroso trabajo de estudio y problematizació n, porque la vitalidad del marxismo no es un punto de partida a prueba de incertidumbres. A contrapelo de lo que promueven las diversas modas académicas, consideramos que los grandes problemas de nuestra época no pueden ser pensados sin el marxismo. No obstante, éste sólo preservará su potencial revolucionario y emancipatorio en tanto se mida, sin reservas, con los múltiples desafíos que le plantea una realidad cada vez más compleja y en permanente transformación.
Invitados: Modesto GUERRERO, Eduardo LUCITA, Carlos SAVRANSKY
11 de noviembre Sede Constitución – 20hs Hall
Marxismo y feminismo: nexos y complicidades entre patriarcado y capitalismo
Invitados: Mabel BELLUCCI, María Alicia GUTIÉRREZ, Vanesa PRIETO
18 de noviembre Sede Marcelo T. – 21hs aula 300
Marxismo y pueblos indígenas: el lado oscuro de la colonialidad y la crítica al eurocentrismo
Invitados: Ricardo ABDUCA, Guillermo ALMEYRA, Claudia KOROL
25 de noviembre Sede Parque Centenario – 21hs aula 100
Marxismo, Estado y transición: Socialismo y democracia en los procesos revolucionarios latinoamericanos
Invitados: Alberto BONNET, Aldo CASAS, Mabel THWAITES REY
2 de diciembre Espacio Chico Mendes en El Cid [Ángel Gallardo 752] – 21hs
Marxismo y Ecología Política: mercantilizació n de la naturaleza y crisis civilizatoria
Invitados: Atilio BORON, Diego DOMÍNGUEZ, Guido GALAFASSI
Buffet popular y cierre musical a cargo de Pepa Vivanco
INSCRIPCIÓN y BIBLIOGRAFÍA
catedralibrejosemar ti@gmail. com
lunes, 10 de agosto de 2009
Catedra Libre Jose Marti Bonus track
José Martí.
El caso venezolano es, sin lugar a dudas, uno de los más fascinantes para el desarrollo de este concepto en la praxis, ya que allí el “desplome neoliberal” se llevó puesto no sólo al sistema de partidos tradicional (es decir, el pacto elitista entre Acción Democrática y COPEI llamado “puntofijismo”), sino que también comenzó a erosionar las viejas instituciones provenientes de la IV República. La rebelión popular conocida como “El Caracazo”, que se dió en febrero de 1989 contra un paquete ortodoxo de medidas por parte del gobierno “menemista” de Carlos Andrés Pérez, significó la irrupción en la escena política de aquellas masas pobres invisibilizadas a nivel histórico, quienes bajaron masivamente de los cerros para alzarse frente a quienes los habían hambreado y ninguneado por décadas.
De ahí a que se conforme el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales , comandado por Hugo Chávez, que entró velozmente a escena con dos intentos de rebeliones cívico-militares en el año 1992, enmarcadas en un contexto de lucha popular en ascenso. Es a partir de ese momento que su figura se comienza a hacer conocida en todo el país, y ese famoso “por ahora no pudimos” que anuncia en cadena nacional para hacer conocer su rendición se convertiría en un presagio de triunfo que ni la cárcel ni el manotazo de ahogado de los viejos partidos putrefactos podían impedir.En estas condiciones es que vence en las presidenciales de 1998, asumiendo el gobierno el año siguiente con el llamamiento a una Asamblea Constitucional para iniciar una progresiva reforma de la carta magna. De allí en más se dió una radicalización constante del proceso: de defender la idea de “capitalismo con rostro humano”, Chávez pasó a moldear y trabajar la idea de “Socialismo del Siglo XXI”, lanzada de su boca a comienzos de 2005, en el marco del Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre.
Sin lugar a dudas el golpe de Abril de 2002 tuvo mucho que ver en dicha radicalización: el bravo pueblo bolivariano bajó de los cerros como había hecho en 1989, pero esta vez para defender a un gobierno que se proponía luchar contra los verdugos de siempre. Así, Chávez reasumió en funciones el 13 de Abril, venciendo a la patronal Fedecamaras (quien había impuesto el presidente por 48 hs, el empresario Carmona), a la burocrática CTV, a COPEI, AD, y sobre todo a Bush y José María Aznar, quienes habían salido a respaldar al gobierno de facto. La otra bofetada que recibió esa derecha recalcitrante vino de la mano del sabotaje petrolero (2002-2003), heroicamente contrarrestado por el mismo pueblo que se proponía, tal como dice el lema, “avanzar hacia el socialismo”.
Dicho avance puede verificarse, por caso, en la nacionalización de 104 empresas a lo largo de los últimos dos años (con el promedio de una estatización por semana) lo que presenta un panorama de intento de desarrollo autónomo de la economía, que en el marco de la crisis resulta un bálsamo frente a la coyuntura internacional . Así, por caso, el gobierno bolivariano puede anunciar que no recortará ni un centavo en las misiones sociales que vienen teniendo lugar en ámbitos como la salud (Misión Barrio Adentro, con la participación de médicos cubanos), la educación (Misión Robinson para la alfabetización, Misión Ribas para estudios secundarios y Misión Sucre para universitarios), el trabajo (Misión Vuelvan Caras) y el reparto de tierras a campesinos (Misión Zamora).
Creemos fervientemente que estas medidas implantadas por Chávez son imposibles e insostenibles sin un pueblo con poder, por lo cual desconfiamos de la rotulación (mediante categorías hipertrilladas como “bonapartismo”) que la “pseudoizquierda verbal” pretende descargar sobre el proceso más vivo de la revolución cubana a esta parte. ¿O podría, por caso, sostenerse de otro modo un programa de desarrollo autónomo de la economía, mediante la nacionalización de sectores claves de la misma, en la coyuntura latinoamericana actual?. ¿Confiará la derecha venezolana en el supuesto “arbitraje” que algunos pretenden ver a miles de kilómetros de distancia de Caracas? Nosotros creemos que no, y apuntamos (y apostamos) a la radicalización del proceso de la mano de los oprimidos y ninguneados, que tomaron las debidas lecciones a lo largo de estos años de aprendizaje en la búsqueda de una liberación efectiva de las intermediaciones políticas tradicionales.
Cuando Lenin hablaba acerca de la imposibilidad de las “revoluciones puras” hacía referencia a situaciones como esta, que se podrían encuadrar en la lógica gramsciana de “lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer”. De ahí que el propio Chávez pueda repetir infinidad de veces que en Venezuela aún hay capitalismo y que, si la revolución no es profundizada, corre el riesgo de paralizarse (puesto que no ha llegado aún al punto de “no retorno”).Por ello decimos, junto a Miguel Mazzeo, que “La Revolución Bolivariana nos convoca a pensar-actuar en términos de transición, costumbre que había caído en desuso, categoría de arriesgada frecuentación. El pasaje de la necesidad a la libertad no se puede concebir como un acto único, abrupto y unidireccional. Existen mediaciones. Y existen porque el proceso de construcción del socialismo no se desarrolla en el vacío, sino en el marco de una determinada realidad histórica” .
El caso boliviano nos muestra a las claras esta idea de mediación y transición, sobre todo teniendo en cuenta el papel de la oligárquica (y escisionista) medialuna oriental que tiene como base de operaciones a Santa Cruz de la Sierra. El triunfo del actual presidente Evo Morales a fines de 2005 fue la resultante del proceso de luchas del movimiento indígena frente a políticas entreguistas por parte de los gobiernos de Sánchez de Losada (en la denominada “guerra del gas” de 2003, en reclamo a la anulación de las negociaciones por hidrocarburos con EEUU y a la nacionalización de estos), y de Carlos Mesa (en la “guerra del agua” de mediados de 2005, respondiendo a un aumento establecido por la compañía francesa Suez).
En estas luchas el movimiento indígena tuvo un papel protagónico, desplegando tácticas de bloqueos intermitentes que consiguieron dejar a La Paz virtualmente aislada. De ahí que el MAS se haya convertido en el único partido capaz de combinar el peso en legisladores y alcaldes con la capacidad de movilización en las calles, lo que resultó decisivo para su triunfo.
Clave para ello fue también el origen aymara de Morales, en cuanto a la (auto) identificación de gran parte de la población (67% según el censo de 2001) como perteneciente a alguno de los “pueblos originarios”. Esta es, en el fondo, la razón principal del odio racista de las élites bolivianas ya que, como bien dice el vicepresidente Álvaro García Linera “los indígenas siempre eran los que atendían la mesa, cocinaban, cuidaban a los niños, eran albañiles. Que ahora sean presidentes, ministros o cancilleres, obviamente golpea esa lógica” .Las enormes potencialidades que se abrieron a partir del triunfo del MAS tienen también su correlato en las limitaciones propias de procesos como este (es decir, de coyuntura compleja, que se asientan en la realidad y no en fríos esquemas de pizarrón). Indudablemente la nacionalización de los hidrocarburos (con cuyos fondos se han financiado el Bono Juancito Pinto y la Renta Dignidad), la realización de la Asamblea Constituyente y la votación de la Nueva Constitución Política del Estado representan avances concretos, que tienen consonancia con lo que fue la llamada “agenda de octubre”. Al decir de García Linera, “el programa no fue inventado por cinco personas que se sentaron a una mesa, sino que fue construido por los movimientos sociales en el gran ciclo de movilizaciones de 2000-2005. Nosotros tomamos eso y lo llevamos al gobierno” .
Sin embargo, no podemos menos que mencionar que, a pesar de la construcción de esta idea del “gobierno de los movimientos sociales”, se han tenido consideraciones importantes respecto a la derecha oligárquica. La critica a dichas “concesiones” debe partir entonces de lo que García Linera da en llamar “redistribución del poder” –es decir, del movimiento real- y en la no subestimación del poder en manos de la escisionista burguesía de la medialuna. El propio Evo Morales fue muy claro al respecto al afirmar que “hemos llegado al gobierno pero no tenemos el poder todavía” , lo que demuestra a las claras el carácter del enfrentamiento con este sector a la defensiva con base en Santa Cruz.Con todas estas cartas sobre la mesa sólo queda destacar que la radicalización (necesaria) de ambos procesos provendrá de la propia vitalidad de los movimientos populares y el entrelazamiento de estos con la coyuntura específica en cada uno de estos países. Cualquier avance en el desarrollo del poder popular, en la socialización de los medios de producción y en la desestructuración de la idiosincrasia personalista propia de la tradición política latinoamericana, sólo puede ser llevado a cabo mediante la praxis popular (en tanto transformación directa de las propias condiciones materiales) y mediante la reformulación del concepto de transición como un ámbito no lineal y de disputa permanente.
Sólo así se hará posible la consigna masista de que “el cambio es imparable”, y sólo así se avanzará “rumbo al socialismo”, como pretenden las bases bolivarianas. Sólo de esta forma, como anunció hace tiempo el apóstol de Nuestra América, no se ha de ver más que la luz en ésta, la hora de los hornos...
1 Es aquí preciso destacar la formación humanística-bolivariana que tuvieron las FAN venezolanas a través de la implementación del programa Andrés Bello.
2 Más allá de no creer ni un ápice en la “teoría del desacople” que algunos economistas pretenden imponer para desvincular países de la actual crisis en curso, dicho intento de desarrollo autónomo es un punto favorable para afrontar la coyuntura actual.
3 Mazzeo, Miguel, “La revolución bolivariana y el poder popular”, en Venezuela: ¿la revolución por otros medios?, Dialektic, Buenos Aires, 2006, p. 51-52.
4 “Las reformas pactadas”, entrevista de José Natanson a Álvaro García Linera, revista Nueva Sociedad Nº 209, mayo-junio de 2007.
5 Ibíd.
6 Entrevista de Néstor Kohan e Itai Hagman a Evo Morales, Colectivo Amauta, véase online en http://www.lahaine.org/index.php?p=28518
jueves, 11 de junio de 2009
Cátedra Libre José Martí Vol. 5.0
Les acercamos 4 textos para el último encuentro de la Cátedra Libre José Martí, en el cual contaremos con la presencia de Atilio Boron y de Claudio Katz
1) El socialismo del siglo XXI: notas para su discusión
AB. La derecha ante las amenazas que plantean un mayor o menor grado de radicalidad de diversos gobiernos de América Latina, y especialmente los de Venezuela, Bolivia y Ecuador, evidentemente no está con las manos cruzadas, a la espera del veredicto de las urnas. La derecha, a diferencia de la izquierda, está en permanente actitud de guardia, de movilización, altamente organizada y siempre plantea su lucha en todos los escenarios y no solo el electoral.
Creo que una de las debilidades de la izquierda es que una vez que abandonó la vía insurreccional, hizo una apuesta muy fuerte, casi excluyente, de hacer política dentro de los márgenes estrechos de la institucionalidad burguesa y eso le resta mucha fuerza.
ESPECULACIONES POS-DESACOPLE
En el terreno económico, la crisis ha producido un generalizado desplome de las Bolsas y fugas capital, que han contraído el crédito. La depreciación de las materias primas induce a la recesión, el desempleo se expande y se agota el crecimiento con desigualdad que predominó en los últimos cinco años.
También la esperanza en un desacople se ha diluido y decae la expectativa de evitar el temblor, por haberlo sufrido anticipadamente durante la década pasada. La protección esperada de tres escudos -reservas sustanciales, menor deuda en relación al PBI y superávit fiscal- ya resulta insuficiente.
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
Cátedra Libre José Martí Vol. 4.0

En este marco, de manera sectorial las organizaciones campesinas, indígenas, originarias y de colonizadores de Bolivia empezamos procesos de elaboración colectiva de propuestas para una nueva Constitución Política del Estado, que incluya nuestros derechos y nuestra visión para la construcción de un nuevo país.
A partir de la aprobación y promulgación de la Ley Especial de Convocatoria a la Asamblea Constituyente, en el mes de marzo de 2006, comenzamos de manera intensa un proceso de convergencia entre las organizaciones campesinas, indígenas, originarias y de colonizadores para construir de manera colectiva una sola propuesta de consenso. Con este fin, desde el mes de abril, hemos realizado una serie de encuentros nacionales en Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, que culmina en una gran Asamblea Nacional, en la ciudad de Sucre, celebrada entre el 3 y 5 de agosto del presente año.
La unidad del movimiento campesino, indígena, originario y de colonizadores es nuestro pilar fundamental para mostrarle al país que nuestra presencia es innegable e importante en el tratamiento de los grandes temas nacionales.
En este documento presentamos la “PROPUESTA PARA LA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO” de las Organizaciones Indígenas, Originarias, Campesinas y de Colonizadores aprobada por Consenso en la gran Asamblea Nacional y que es entregada hoy, 5 de agosto de 2006, como mandato a nuestros Constituyentes, y presentada para el debate a la Asamblea Constituyente, al gobierno nacional y al pueblo boliviano. Convocamos a que otras organizaciones sociales se sumen a esta propuesta para la construcción de un Estado Plurinacional Unitario.
Nuestra tarea no ha concluido, el reto ahora es enriquecer nuestra propuesta en el debate, generar alianzas con organizaciones sociales de los sectores urbanos y rurales; ejercer el derecho a la participación, vigilancia y movilización social en la búsqueda del bienestar general y una convivencia pacífica y solidaria entre todos los bolivianos y bolivianas.
En La Paz, a mediados de noviembre de 2007, compartí una mesa redonda con el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera. Hacía un tiempo ya que la Asamblea Constituyente que sesionaba en Sucre se había trabado, y envuelto en un turbulento proceso de desgaste. Pese a la fuerte expectativa que había suscitado la Asamblea como “lugar de escenificación del nuevo pacto social” –así la definió el propio García Linera-, parecía confirmar un interminable regreso a la situación de “empate catastrófico”, caracterización de origen gramsciano, muy presente en el lenguaje político boliviano, que designa la incapacidad para definir un cambio decisivo en la correlación de las fuerzas en pugna. Ante la sorpresa de muchos, en aquella charla el vicepresidente anunció la llegada al “punto de bifurcación”. Esto demostró no ser una mera expresión de deseo, ya que días después, en un clima cargado de confrontaciones raciales, la Nueva Constitución Política fue aprobada en Oruro, a puertas cerradas y sin presencia de la oposición, desde el comienzo decidida a bloquear la Asamblea de manera sistemática.
lunes, 25 de mayo de 2009
Cátedra Libre José Martí Vol. 3

El fracaso del transversalismo a través del cual Kichner pretendió crear una nueva alianza social, desde el campo popular, convence al gobierno, no hay “campo popular” fuera del territorio del peronismo. En este territorio se disuelve la voluntad política colectiva y se diluye la posibilidad de la resubjetivación, para reconocerse como clase subalterna. El peronismo, un extenso y confuso espectro político donde las ideas son disueltas por el pragmatismo del poder, ha demostrado que es capaz de ejercer el terror ordenador en el momento necesario y la benignidad para aceptar el desorden y la protesta que paraliza.
En el 2008 en la Argentina emerge la “crisis del campo”, en esta situación, las clases propietarias y los grupos agrarios más concentrados no toleran siquiera una tibia e inconsecuente regulación estatal y distribución de renta, enarbolando sus intereses privados y su ganancia creciente por sobre la alimentación, el salario, la educación y la salud de todo el pueblo argentino. El gobierno de K. manejó con torpeza el conflicto quizá porqué quedó entrampado en su carácter interhegemónico El “campo”, sobre todo las grandes explotaciones sojeras y en menor grado cerealeras, acumuló hasta la crisis mundial del 2008 superganancias que no se encuentran en ninguna otra rama de la producción. Esa situación es la que permitió batir records año tras año, incluso a costa de desplazar de sus tierras ancestrales a los campesinos pobres del norte argentino y de las condiciones laborales precarias e irregulares de más de un millón de peones rurales.

La crisis de las hipotecas son el fenómeno más visible de una crisis más general en EEUU. La crisis emerge desde las hipotecas y afecta al sistema bancario, el negocio inmobiliario y al conjunto de la economía de EEUU, afectando el orden capitalista global. Al mencionar la crisis inmobiliaria pretendemos poner el acento en que detrás del sistema financiero y sus hipotecas incobrables existe la industria de la construcción. No existe el negocio bursátil o financiero asociado a la negociación de hipotecas si previamente no hay construcciones materiales que entran al proceso de circulación. La circulación de papeles (hipotecas y bolsas) y de titularidad de viviendas u oficinas (compra y venta de inmuebles) solo tiene lugar si existe una producción previa o un compromiso futuro de producción. La crisis puede manifestarse en la circulación y de hecho hace tiempo que Carlos Marx explicó el carácter de la crisis como crisis de sobreproducción. También, el intelectual revolucionario reflexionó sobre el capital ficticio, asociado a producción futura.
Que la circulación no realice la producción remite a la validación de las conclusiones de la teoría del valor y las crisis capitalistas, las que se resuelven, en el marco del propio capitalismo con nuevas rondas de acumulación, concentración y centralización del capital, salvo claro, que un proceso subjetivo de acción colectiva impulse transformaciones sociales que intervengan en la modificación del orden social. En las condiciones actuales del desarrollo del sistema mundial, lo mencionado alude a procesos sociales y políticos al interior de la sociedad estadounidense, pero también a fenómenos nuevos de articulación de propuestas alternativas del orden mundial, especialmente en América Latina y el Caribe. Se puede decir que se trata de una especulación apresurada, pero conviene pensar, salvando las distancias, que en 1917, un país relativamente atrasado del sistema mundial, generó condiciones para cambios del orden global que se manifestaron durante casi todo el Siglo XX.

Voy a dividir mi intervención en dos partes. La primera, orientada a comentar el contenido del libro. En líneas generales trato de hacer referencia a los principales planteos, a las principales hipótesis de cada uno de los artículos y del apéndice. Y el segundo momento estará más relacionado con la presentación de la colección. Este libro intenta ser el primero de una larga serie. Cuando uno intenta un proyecto de esta naturaleza, muchas veces ocurre que se queda en el primero. Esperemos que no sea así.
¿Por qué Venezuela? ¿Por qué decidimos arrancar con este tema? En primer lugar, porque nos parecía un tema que en ámbitos de militancia popular estaba muy instalado, había muchos debates, y nos parecía que al mismo tiempo hay poca claridad. No es que este libro aporte demasiada claridad, pero sí intenta fijar algunas coordenadas, pararse desde algún lugar. Creo que básicamente intenta analizar el proceso venezolano desde una práctica concreta.
Pensábamos, de entrada, que circulan distintas versiones sobre el proceso venezolano, que en algunos aspectos están tergiversando esa experiencia. Sospechábamos que la experiencia es muchísimo más rica que lo que algunas visiones, a favor y en contra del proceso, están planteando.
3 asamblea Nacional de FNCEZ.
El espíritu insurgente, y rebelde de los Campesinos y campesinas de las montañas de san Camilo cruza montañas, sabanas, esteros, cordilleras y seguirá indómito para así lograr culminar las tareas de liberación nacional que nos permita la construcción Del poder popular socialista.
martes, 19 de mayo de 2009
Catadra Libre José Martí Vol. 2.2
(miércoles 20/05; 21hs; Facultad de Cs.Sociales MT, aula 100)

1)
Han transcurrido quince años desde la rebelión de enero de 1994, en la región de Las Cañadas, del estado mexicano de Chiapas, que dio origen a los municipios libres zapatistas, posteriormente convertidos en regiones autónomas gobernadas mediante la democracia directa por cuerpos colegiados, elegidos y revocables en asambleas de las comunidades, que adoptaron el nombre de Juntas de Buen Gobierno, las cuales son independientes de los gobiernos estatal y nacional pero también del propio Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que las respalda, ayuda y protege. Sobre el zapatismo en Chiapas, incluso sobre las Juntas de Buen Gobierno, se ha escrito mucho aunque, en general, son pocos los trabajos analíticos. Muchos de ellos subestiman dos factores fundamentales tanto para la rebelión indígena y su radicalismo como para su resistencia y persistencia a pesar del cerco militar, del aislamiento político y, sobre todo, de la miseria creciente de quienes se sublevaron porque preferían “morir de un balazo a morir de diarrea”.
2)
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3)
-¿Cómo analizás, en este momento, cuál es el carácter del gobierno de Lula?
-El gobierno de Lula fue electo para hacer cambios. El pueblo lo votó como una forma de protestar contra el neoliberalismo. Sin embargo, resultó un gobierno de compromisos con sectores neoliberales brasileños. Un gobierno de composición. Y por eso se ha caracterizado, a lo largo de los 3 años y medio, por ser un gobierno de disputa en primer lugar. Después, de tensiones. Y ahora, como un gobierno que asumió la política económica neoliberal. Porque Lula ha defendido públicamente varias veces que esta política económica es la suya y que no va a cambiar.
Entonces, nosotros esperamos que en el proceso de este año haya manifestaciones de la gente, de las organizaciones, de los movimientos, para que se produzca un proceso de presión por cambios en la política económica. Porque con esta política no es posible avanzar en ninguna conquista social.
domingo, 17 de mayo de 2009
Cátedra Libre José Martí Vol 2.1

Siguiendo con el desarrollo de la cátedra libre , vamos adelantando unos textos de Hernán Ouviña sobre zapatismo.
Son tres textos, no muy largos, que parten desde el surgimiento mismo de este movimiento como expresión histórica, latinoamericana, de reclamos viejos y nuevos, y que ha apostado a la construcción de espacios económicos, políticos, culturales, sanitarios y educativos que fortalezcan la autodeterminación de los pueblos originarios que habitan el territorio chiapaneco. Eje en el que se centrará el primer texto.
El segundo buscará destacar a partir de 3 ejes o faros lo que nos deja el zapatismo para potenciar el crisol de prácticas anticapitalistas que hoy se ensayan día a día en nuestra América profunda...
Y, por último, el tercer texto expuesto, citará sobre una introducción problemática (en palabras de Hernán) en relación a lo que se dice "nuevos movimientos sociales" a partir de las experiencias de México, Brasil y Argentina.
Pasamos así a exponer unas citas de los textos y sus vínculos con los mismos completos a fin de poder leer críticamente y aportar elementos para construir(nos) en contrahegemonía.
1)
Entre la construcción de la autonomía y la coordinación de las resistencias
"En medio de la oscura noche neoliberal, en el momento más inesperado y el lugar más remoto, miles de indígenas decidieron cubrirse sus rostros para ser vistos, y levantarse en armas para hacerse escuchar. Este alzamiento, lejos de ser algo espontáneo, estuvo preparándose en total silencio durante diez años, al punto de acordarse en asambleas comunitarias tanto su fecha exacta como la pluriétnica comandancia que iba a dirigirlo. Es así como el 1º de enero de 1994, al grito de ¡Ya Basta!, los integrantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional toman por asalto varias cabeceras municipales del sureño estado de Chiapas, y leen públicamente la Primera Declaración de la Selva Lacandona, donde expresan sin tapujos que son “producto de 500 años de lucha”. Ese día debía entrar en vigencia el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), incorporándose México al acuerdo ya implementado por Estados Unidos y Canadá."
(...)
"En medio de la oscura noche neoliberal, en el momento más inesperado y el lugar más remoto, miles de indígenas decidieron cubrirse sus rostros para ser vistos, y levantarse en armas para hacerse escuchar. Este alzamiento, lejos de ser algo espontáneo, estuvo preparándose en total silencio durante diez años, al punto de acordarse en asambleas comunitarias tanto su fecha exacta como la pluriétnica comandancia que iba a dirigirlo. Es así como el 1º de enero de 1994, al grito de ¡Ya Basta!, los integrantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional toman por asalto varias cabeceras municipales del sureño estado de Chiapas, y leen públicamente la Primera Declaración de la Selva Lacandona, donde expresan sin tapujos que son “producto de 500 años de lucha”. Ese día debía entrar en vigencia el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), incorporándose México al acuerdo ya implementado por Estados Unidos y Canadá."
Nos pregunta, nos interpela tambien sobre la articulación de las rebeldías de abajo y a la izquierda. Sobre las progagonistas invisibles....
Merece ser leido íntegramente.
-Leer Texto Completo.-
2)
Algunas reflexiones a partir de su (no) cumpleaños
A partir de una curiosa combinación de tradiciones emancipatorias -que van desde la prolongada lucha anti-colonial del pueblo maya y la rebelión campesina liderada por Emiliano Zapata y Francisco Villa, hasta la reapropiación activa del guevarismo y la teología de la liberación- la reinvención de la política efectuada por el zapatismo ha desconcertado al conjunto de intelectuales que intentaron una y otra vez encorsetarlo dentro de las frías categorías de las Ciencias Sociales: “revolución posmoderna” de acuerdo a Carlos Fuentes, o “reformismo armado” en palabras de Jorge Castañeda, la dinámica que el EZLN fue asumiendo escapó en todos los casos a estas clásicas definiciones académicas. Y con su estruendoso ¡Ya basta!, nos hizo recordar que el deseo y la posibilidad de la revolución (con minúscula, como les gusta expresar) aún late en el subsuelo de nuestras sociedades. "
Nuevas radicalidades políticas en América Latina
Se comenzará discutiendo en un nivel teórico qué entendemos por nms y cuan innovadores resultan con respecto a las organizaciones y grupos precedentes. Luego, se realizará una distinción entre los movimientos europeos y los de nuestro subcontinente. En tercer lugar, a partir de una serie de ejes y características generales (composición social, organización, discurso emitido y formas de lucha) que tornan plausible su comparación, se abordará el surgimiento y la dinámica del zapatismo (México), el movimiento piquetero[1] (Argentina) y el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (Brasil), intentando dar cuenta de las diferencias y similitudes entre ellos. Por último, como complemento a modo de Apéndice, se profundizará en el estudio de cada uno de los movimientos mencionados."
lunes, 11 de mayo de 2009
AUTONOMIA: ¿MITO O POSIBILIDAD PARA LA CONSTRUCCION DE PODER POPULAR? (1er Encuentro)
NEOLIBERALISMO Y PROTESTA SOCIAL
La larga hegemonía neoliberal de las décadas de los 80 y 90, además de sus desastrosos efectos sociales, ha impactado de manera decisiva en las prácticas concretas en torno al poder y, como no podía ser de otro modo, sobre su forma de concebirlo y enfrentarlo. Lo primero a señalar es que la noción de poder, en su acepción mas corriente, remite a los formatos en que se expresa la capacidad de hacer o de imponer la propia voluntad en los colectivos sociales. En términos políticos más acotados, el poder tiene que ver con las formas de autoridad y dominación que se inscriben en el Estado y, como contracara, con las prácticas populares que se proponen impugnarlo, contestarlo y construir alternativas al capitalismo “realmente existente”.
A partir de la expansión de la “globalización” neoliberal, se puso fuertemente en cuestión el Estado-nación, ya no sólo en cuanto a su tamaño o formato, sino a su funcionalidad con relación al mercado mundial. Y si esto es relevante para el conjunto de los estados nacionales, respecto a la periferia capitalista adquiere una dimensión crucial. Las políticas neoliberales, que corroyeron las bases económicas, sociales, políticas y culturales de las débiles democracias latinoamericanas, tuvieron como eje la más flagrante subordinación de los estados nacionales a la lógica de circulación y acumulación del capital a escala global (Borón, 2000). Esto implicó un acotamiento inédito de los márgenes de acción estatal para formular políticas públicas y, correlativamente, un resurgimiento, desordenado y contradictorio, de las prácticas sociales encaminadas a enfrentar o resolver los problemas planteados por la deserción estatal.
El proceso de reforma estructural encarado en gran parte de los países de América latina, y especialmente en la Argentina por el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), acentuó las desigualdades sociales y económicas de gran parte de la población de la región, aumentando a niveles sin precedentes la desocupación, la pobreza y la marginalidad social. En la Argentina, las consecuencias de la apertura económica indiscriminada –ligada a la sobrevaluación del peso-, la privatización de los servicios públicos y del sistema jubilatorio, y la descentralización de funciones básicas como la educación y la salud, implicaron un cambio radical en el mapa social del país. El remate se dio con el colapso del régimen de convertibilidad, que desde 1991 había logrado una precaria estabilización de precios equiparando el dólar al peso. La salida caótica de este régimen ya agotado, impuesta por el FMI, los acreedores externos y la administración de George Bush, provocó una brutal devaluación y la caída en default de la deuda pública, y llevó los índices de pobreza a un inédito 57% de la población. Todo esto tuvo un impacto muy grande sobre las formas clásicas de concebir la lucha política y la protesta social que, a su vez, se engarza con los cambios operados a escala mundial (Thwaites Rey, 2003).
ACERCA DE LA CRISIS (1er Encuentro)
Por Alcira Argumedo
El derrumbe de los mercados financieros de Wall Street en septiembre del 2008 y la velocidad con que se propaga la crisis, afectando la economía real norteamericana y la de los países del Norte, indican que no estamos simplemente ante un problema financiero o económico. Enfrentamos un punto de inflexión histórica; un cambio de época donde la complejidad de los factores que confluyen en su estallido, plantea opciones civilizatorias. La magnitud de los acontecimientos marca la necesidad de formular una mirada de largo plazo, con el objetivo de desentrañar la conjunción de procesos que se irían vertebrando desde el fin de la Segunda Guerra Mundial; y actualmente culminan con un escenario internacional que en seis décadas exhibe giros históricos de grandes dimensiones.
La crisis de fines del siglo XIX
La presente debacle tiene puntos de similitud con la crisis de sobreproducción de las potencias capitalistas centrales, entre 1873 y 1895, con algunos años intermedios de tenue recuperación. El acelerado crecimiento industrial de Alemania, Estados Unidos y Japón, comienza a disputar el poder hegemónico y los mercados a los imperios coloniales hasta entonces predominantes: Inglaterra y en menor medida Francia. De este modo, la razón principal se encuentra en el paulatino cambio en las relaciones de poder mundial, debido al surgimiento de nuevas potencias, que alcanzan protagonismo en el contexto de la tercera etapa de la Revolución Industrial. La producción en masa del conjunto del sistema imperial-capitalista, generaba una cantidad de productos y servicios significativamente mayor a la que podía ser absorbida por los mercados existentes y los precios bajaron en promedio un 40%, afectando con dureza los beneficios empresarios así como los índices de ocupación y los salarios. Lo cual revela su carácter de crisis de sobreproducción por carencia de demanda, derivada de la estrecha dimensión de los mercados a causa de la concentración de riquezas en los polos metropolitanos, sumada al despojo y la indigencia de las grandes mayorías sociales de la periferia. La acumulación de capitales provenientes de la expansión imperialista y del nuevo reparto del mundo -contracara de la Paz Armada entre 1871 y 1914- coincide con la formación de monopolios por acciones y un fortalecimiento del capital financiero: lo cual habilita un vuelco hacia la especulación de aquellos fondos que no encuentran oportunidades de inversión en la economía real; una especulación que hace estallar las principales bolsas del mundo entre 1890 y 1895. La crisis industrial y financiera afectó a la producción agraria y los principales países establecieron medidas proteccionistas, que irían cerrando una larga etapa de predominio del librecambio.
A su vez, la incorporación en la industria de maquinarias modernas que ahorraban tiempo de trabajo humano -siguiendo patrones de reconversión tecnológica salvaje, al desplazar trabajadores en vez de disminuir la jornada laboral- había ido generado en Europa, desde mediados del XIX, una inmensa masa de población sobrante cuya miseria les impedía transformarse en consumidores y será expulsada hacia las regiones de ultramar: ingleses e irlandeses principalmente a Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda; españoles, italianos y portugueses a Argentina o Brasil; además de la emigración vinculada con las persecuciones raciales o religiosas que se exacerban por la desocupación estructural, como rusos, polacos y más tarde armenios. Otros millones serán utilizados como carne de cañón en las guerras de conquista de nuevos territorios; y cabe recordar que en las zonas receptoras de esas migraciones se impulsaron genocidios de los pueblos originarios conocidos, entre otros, como conquista del oeste y conquista del desierto. (Hobsbawm, 1989; Birnie, 1965; Underwood, 1956)
El saqueo de riquezas de todo tipo, sumado a una explotación brutal de los pobladores en las zonas periféricas, brindaron al sistema imperial-capitalista los recursos necesarios para revertir la crisis e iniciar esa breve etapa de la “belle époque”, hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Como señala Eric Hobsbawm, en realidad esta guerra sería expresión de una pugna entre Alemania y Estados Unidos, con el fin de establecer cuál de esas dos potencias habría de reemplazar el predominio de Inglaterra y Francia. Por su parte, luego de la restauración Meiji de 1868, Japón intentará construir la Gran Asia Oriental, como núcleo imperial dispuesto a subordinar a los países de la región. Al terminar la Primera Guerra, infructuosamente se intenta consolidar un nuevo diseño del equilibrio de poder, imponiendo una tregua malograda por la crisis de 1930. La contrapartida de sufrimiento y dolor, los genocidios y matanzas contra los pueblos de ultramar, que fueran la condición para expropiarlos -contando con aliados o cómplices nativos- pueden llenar varios tomos del libro del horror. Lo cual reafirma que el capitalismo fue siempre un sistema imperial-capitalista, cuyos centros rectores tuvieron al despojo y a la explotación de las periferias, como condiciones esenciales de los procesos de acumulación y concentración del capital: desde la fase de acumulación primitiva en el siglo XVI, con el oro y la plata americanos junto al tráfico de esclavos africanos, hasta la globalización neoliberal de fines del siglo XX. (Hobsbawm, 1995)
Pensar América Latina desde la historia de los procesos revolucionarios en América Latina (1780-2010)(1er Encuentro)
Mi propuesta para esta mesa sobre “Los estados y los movimientos sociales” consiste en pensar una de las vertientes que histórica y sociológicamente emergieron en la construcción de un orden político latinoamericano. Se trata del tema de la revolución. Intentaré mostrar la relevancia de su concepto como articulador, no simplificador, de la dramática vida histórica de Nuestra América. Creo que es una de las posibles entradas a la reflexión sobre el “Bicentenario” que permea buena parte de los debates teóricos y políticos de hoy. Por eso llego hasta el “2010”. En efecto, el 2010 ya llegó como invocación bicentenaria, sobre la que nos debemos una discusión que entiende puede tener relevancia para una ocasión como la que reúne esta mesa con la presencia de Alcira Argumedo y Mabel Thwaites Rey. Adelanto que mi propuesta en inscribir el análisis de la revolución en “procesos revolucionarios”, a partir del cual es posible una periodización de las experiencias transformadoras latinoamericanas.
El concepto de “revolución” constituye un problema teórico de primer orden en el conocimiento social latinoamericano. Ciertamente, su uso como instrumento lingüístico implica una pertenencia cultural más amplia, que refiere a la modernidad, en cuya apertura teórico-nocional la revolución posee un lugar privilegiado debido a su relación con los cambios bruscos y profundos. En efecto, la revolución moderna supone el abandono de la convicción de Antiguo Régimen de un mundo inmutable, de un tiempo repetitivo, cíclico. El viraje semántico más importante que sufrió el concepto de revolución fue, justamente, el de abandonar lo cíclico (como en la revolución que aun se utiliza en astronomía) para dar paso a lo radicalmente nuevo. Por otra parte, en ese pasaje también se secularizó. Incluso si se acepta la intervención divina en una revolución (por ejemplo, al motivar la acción individual o colectiva por una creencia teológica), esta ocurre y afecta a los fenómenos humanos.[1]
Se podrían ensayar numerosas definiciones de revolución. Sin duda siempre surgirían ausencias y simplificaciones. Por ejemplo, si consideramos la propuesta de Gianfranco Pasquino en la entrada para el concepto en el conocido diccionario de Bobbio-Matteucci, podemos leer que la revolución “es la tentativa acompañada del uso de la violencia de derribar a las autoridades políticas existentes y de sustituirlas con el fin de efectuar profundos cambios en las relaciones políticas, en el ordenamiento jurídico-constitucional y en la esfera socioeconómica”.[2] La enunciación de Pasquino puede ser objetada por el sentido “desde arriba” que lo caracteriza, pero abre una mayor complejidad histórico-teórica al incluir a las tentativas revolucionarias como parte integrante de la definición. Veremos cuáles son los efectos interpretativos que esa caracterización tiene para la comprensión del fenómeno revolucionario.
En efecto, un problema analítico de primer orden consiste en diferencias los procesos revolucionarios de las revoluciones, que para ser tales deben ser exitosas, porque es lo que conduce a que se realicen las transformaciones “revolucionarias”. ¿Es una revolución un intento abortado de revolución? Algunas perspectivas, como la de Theda Skocpol sostienen que las revoluciones son las “exitosas transformaciones sociopolíticas”. Sin embargo, esa definición tiende a reducir la riqueza de la historia de las revoluciones.[3]
jueves, 7 de mayo de 2009
Catedra Libre José Martí
Pensar Nuestra América hoy es pensarla en medio de su encrucijada histórica; es hurgar sin tapujos entre el miasma de la crisis civilizatoria del capital y la invención germinal de nuevas aspiraciones emancipatorias; es repensar, sentir e imaginar nuestra tierra y nuestra historia desde abajo y a la izquierda. La Cátedra Libre José Martí intenta ser un humilde aporte en esta ambiciosa tarea que no puede sino ser empresa colectiva de nuestros pueblos.
Esta Cátedra Libre se pretende entonces parte constitutiva de un proyecto militante: la de todos aquellos que no nos contentamos con interpretar el mundo sino que soñamos con transformarlo. Pensar hoy las condiciones de posibilidad de esa transformació n en Nuestra América demanda revisar, recrear y criticar nuestras tradiciones populares y revolucionarias, recuperar nuestras luchas fundantes y los anhelos libertadores de nuestros pueblos, acompañar de cerca (con la reflexión pero también con la acción) las más avanzadas experiencias políticas de los oprimidos del continente. Para encarar semejante tarea nos parece saludable evitarnos la construcción de próceres inmaculados y de escrituras sagradas, pero también esquivar el superficial ilusionismo posmoderno de un presente perpetuo que nada tendría que aprender del pasado ni nada que prefigurar hacía el futuro.
Nos proponemos explorar la convulsiva coyuntura histórica a que el capitalismo ha llevado hoy a toda la humanidad, indagar en la profundidad de la crisis actual, y aún más, en la propia polisemia de la palabra “crisis”, en sus significados más profundos. Nos proponemos también recorrer este camino, junto con nuestros compañeros intelectuales, docentes y militantes populares que colaboran en este seminario, tomando como anclaje central las resistencias que nuestros pueblos han construido, las voces que los subalternos de todo el continente hemos alzado contra la ofensiva de los poderosos, las incipientes construcciones alternativas que prefiguran la posibilidad de otra política y de otra sociedad.
El combate por otra sociedad se da en las calles pero también en la deconstrucció n del sentido común dominante y en la construcción de una nueva hegemonía político-cultural desde las clases populares. Este seminario se piensa a sí mismo como parte de esa praxis emancipatoria y nuestra práctica lejos está de pretender situarse desde un saber especializado y supuestamente “verdadero”. Una hegemonía desde abajo se construirá desde la reflexión y las múltiples prácticas militantes del campo popular, será siempre invención de un intelectual colectivo, insurgente y liberador.
NUESTRA AMÉRICA:
La dignidad rebelde
Crisis, resistencias y Socialismo del Siglo XXI
Encuentros
13 de mayo Marcelo T. de Alvear 2230 – 21hs aula 100-
América Latina ante la crisis civilizatoria. El papel de los estados y de los movimientos sociales
Invitados: Omar ACHA, Alcira ARGUMEDO, Mabel THWAITES REY
20 de mayo Marcelo T. de Alvear 2230 – 21hs aula 100-
EZLN y MST de Brasil: la autonomía insurgente y el poder (hacer)
Invitados: Néstor KOHAN, Claudia KOROL, Hernán OUVIÑA
27 de mayo Marcelo T. de Alvear 2230 – 21hs aula 100-
Soberanía estatal, protagonismo popular y Socialismo del Siglo XXI en Venezuela
Invitados: Hugo CALELLO, Aldo CASAS, Julio GAMBINA, militante del PSUV
3 de junio Marcelo T. de Alvear 2230 – 21hs aula 100-
Movimientos sociales, indigenismo y nuevo Constitucionalismo en Bolivia
Invitados: Juan HERNÁNDEZ, José SEOANE, Maristella SVAMPA
10 de junio Marcelo T. de Alvear 2230 – 19hs aula a confirmar-
De la resistencia a la hegemonía alternativa, ¿cómo pensar hoy un proyecto emancipatorio desde Nuestra América?
Invitados: Atilio BORON, Daniel CAMPIONE, Claudio KATZ
INSCRIPCIÓN y BIBLIOGRAFÍA
catedralibrejosemar ti@gmail. com

